El problema no es el Digital Divide, sino las élites desconectadas
No hace tanto se hablaba, y mucho, del problema del “Digital Divide”. La dificutad de acceso a la red iba a comportar una fractura digital que excluiría a los más desfavorecidos e impediría su incorporación a la nueva sociedad de la información y el conocimiento. No todo el mundo podría permitirse un ordenador conectado a la red, y menos aún disponer de los conocimientos básicos para su manejo, y contra ello se lanzaron planes y campañas más o menos afortunados.
La evolución de Internet ha derivado hacia una web más participativa, más colaborativa, más social. De la web de las empresas a la web de la gente. De la web 1.0 a la web 2.0. Los nodos de la red ya no son ordenadores, ahora son personas. La gente está construyendo sus propias redes de confianza, de circulación de información, de colaboración, de compartición de informacion. Cada cual elige qué quiere leer, sobre qué temas y de qué fuentes de información. Y cada cual elige de qué quiere hablar, y dónde y cómo lo va a publicar. La información fluye de tal manera que en sí misma ya no supone ningún poder. Ahora es más interesante participar de una red, de un conjunto de nodos y por lo tanto de personas, a través de la cual circula información relevante para las tomas de decisión y de opinión cotidianas de cada uno de nosotros.
En paralelo, las formas de acceder a la red se han diversificado y simplificado. Y continuarán haciéndolo. Las denominadas capas desfavorecidas usan con normalidad la telefonia IP desde cibercafés para comunicarse con sus familiares que residen lejos. El proyecto OLPC y sus derivadas ya permiten ordenadores portátiles a poco más de 100 dólares. Los teléfonos móviles permiten navegar por Internet. Todo ejecutivo que se precie va armado con una Blackberry y despacha el correo desde el terminal del aeropuerto. Ya hay ciudades con planes para ofrecer cobertura wi-fi en todo su territorio. Y un etcétera de novedades que difuminan las barreras de acceso técnico.
El “Digital Divide” que va a marcar irremediablemente nuestra competitividad futura ya no es el de las clases desfavorecidas con dificultades en el acceso a la red. El “Digital Divide” que nos va a hundir es el de las élites desconectadas.
Me preocupa, y mucho, el ingente número de personas que ocupan posiciones relevantes tanto en la empresa privada como en la administración, y que afrontan las decisiones sin estar conectadas a ninguna de las nuevas redes de conocimiento que se están construyendo en la mal denominada Web 2.0. ¿Cuántos Directores generales usan Bloglines o Google Reader?. ¿Cuántos de nuestros ministros, o ministras, tienen identificados qué blogs le resultan claves para contrastar su opinión propia?. ¿Cuántos altos cargos ni tan solo gestionan ellos mismos su correo?. ¿Cuántos ejecutivos aún creen que la solución a su estrategia digital es invertir en contenidos?. ¿Cuántos directivos miden su eficacia en la red contando aún sólo visitantes únicos y páginas vistas?.
El problema no es el Digital Divide. El problema que nos llevará a la ruina son las élites desconectadas. Aquellas que toman decisiones sin usar la fuerza de la red. Eso sí, en la mesa tienen un ordenador caro conectado a internet con un muy buen ancho de banda. Pero el problema ya no es tecnológico. Ahora ya es social. Estás socializado o no. Estás connectado o no. ¿Quien hará un plan para socializar y conectar a nuestras élites?
19 Mayo 2007 a las 6:56 am
Una reflexión muy acertada Genís!
Agregaría a la elite política al grupo que habría que “conectar”. De mis tiempos en Holanda recuerdo un episodio protagonizado por Wim Kok, premier holandés hasta el 2002, Hace unos años (2001 tal vez) Kok fué a inaugurar una especie de escuela del futuro y cuando le tocó usar el ratón el tipo apunto a la pantalla como si se tratara de un mando a distancia.
5 Julio 2007 a las 3:57 pm
[...] y el interés que despiertan las TIC y la sociedad en red es abrumador… y preocupante. Dice Genís, por ejemplo, que tenemos un problema: nos dirigen élites desconectadas y desinformadas. [...]
6 Julio 2007 a las 6:55 pm
LLegint el blog del Toni Gutierrez, he arribat aquest post teu… i la veritat és que desprès de veure l’anàlisi dels tags dels discursos dels nostres liders, les preguntes que et fas, prenen, si cap. major relevància.
Sovint pensem i parlem que els politics viuen d’esquenes als ciutadans… “para muestra, un botón”!
5 Septiembre 2007 a las 12:40 am
[...] ¿Te dejan visitar cualquier web en el trabajo? Llevo un tiempo dedicándome a explicar en grandes empresas la conexión existente entre lo que está pasando en Internet y los cambios sociales que se están produciendo, y advirtiendo de las consecuencias que todo ello tendrá en el seno de las grandes organizaciones. Algunas de estas ideas ya han estado comentadas en este blog: que el significado de “saber” ha cambiado de ser capaz de recordar y repetir información, a ser capaz de encontrarla y usarla; que compartir la información también da poder; que hay que colaborar para sobrevivir; que hay información relevante que emana de personas y no sólo de organizaciones; que llegan los nativos digitales… y que todo ello genera por igual tanto oportunidades como tensiones, miedo, cambios, problemas… [...]
28 Septiembre 2007 a las 12:17 am
[...] no sólo no es 2.0, es que no llega ni a 1.0. Siendo generoso se queda en 0.2. Hace ya un tiempo me quejé del grave problema que supone la desconnexión de nuestras élites (y no sólo la de los [...]
30 Septiembre 2007 a las 4:48 pm
[...] no sólo no es 2.0, es que no llega ni a 1.0. Siendo generoso se queda en 0.2. Hace ya un tiempo me quejé del grave problema que supone la desconnexión de nuestras élites (y no sólo la de los [...]