Anatomía de la empresa 2.0

26 Septiembre 2007

Con Toni Gutierrez-Rubí estamos enfrascados en un proyecto conjunto que seguro llegará a buen puerto, pero que de momento ya nos está dando interesantes sesiones de trabajo en las que siempre aprendemos algo. En una de ellas Toni tuvo el acierto de buscar el paralelismo entre el funcionamiento de Internet y el de un ecosistema, y la wikipedia lo corroboró al describir ecosistema como un sistema dinámico relativamente autónomo, formado por una comunidad natural y su ambiente físico. Y es que Internet se comporta ya como un ecosistema, muy vulnerable al cambio climático (a los cambios en las estructuras físicas de la red), a la contaminación (el spam), a las enfermedades (los virus), a los accidentes o agresiones (los ciberataques), a los desequilibrios regionales y a la dependencia energética. También se parece cada vez más a la estructura celular y la complejidad de los seres vivos. Con órganos vitales (servidores centrales) y con sistemas nerviosos, musculares y sanguíneos (redes) muy sensibles, muy transmisores y muy interdependientes.

Descubro ahora en Gabinete de Informática este gráfico, que a su vez han sacado de Teemu Arina, en el que muestran visualmente las similitudes entre una organismo y una organización 2.0. Sigo prefiriendo la idea de ecosistema, que permite dar juego a más de un individuo, pero me ha gustado este gráfico:

Anatomia 2.0


Tipos de usuarios de la tecnología

16 Septiembre 2007

Tipos de personasRecupero algo tarde este informe de Pew Internet titulado A Typology of Information and Communication Technology Users (PDF 281 Kb, 65 pags.), que fue publicado este mayo y del que se habló bastante en su momento (aquí, aquí y aquí). El estudio en cuestión analiza a los usuarios estadounidenses de las TIC, y da algunos datos como que un 8% de ellos son usuarios devotos de las webs participativas y de los dispositivos móviles, y un 23% son usuarios pragmáticos (lo hacen para ser más productivos), lo que suma sólo un 31%. Y es que hay un 49% de los estadounidenses que sólo utiliza TICs muy ocasionalmente.

Según el estudio, en Estados Unidos hay estos 10 tipos de usuarios de tecnología:

Tipo 1: Omnívoros (8%)
Son usuarios de la mayoría de gadgets y servicios de información. Participan de manera voraz en el ciberespacio y desarrollan todo tipo de actividades 2.0 para expresarse en la red.

Tipo 2: Conectores (7%)
Gestionan contenidos digitales y se relacionan con personas a partir de un uso continuado de la red y de los teléonos móviles, y están muy satisfechos de como estas TIC les permiten estar al día.

Tipo 3: Veteranos (8%)
Son usuarios habituales de la red pero no les gusta la telefonía móvil ni la permanente conectividad que ofrecen actualmente las TIC.

Tipo 4: Facilitadores de la productividad (8%)
Tienen una visión muy positiva de como las TIC permiten mejorar la comunicación con otras personas, mejorar la productividad en el trabajo, y ayudan a aprender cosas nuevas.

Estos cuatro primeros grupos suman un 31% del total de la población estadounidense, y según el estudio conforman una élite de usuarios de tecnología. Le sigue una clase media tecnológica, que suma un 20% y que se compone de estos dos grupos:

Tipo 5: Movilcéntricos (10%)
Utilizan a fondo las posibilidades de su teléfono móvil, pero no hacen lo mismo con Internet. Les gusta cómo la tecnología les permite estar conectados con otras personas.

Tipo 6: Conectados pero molestos (10%)
Han invertido mucho en tecnología pero consideran que tanta conectividad es algo intrusiva, y que tanta información en ocasiones es un estorbo.

Y finalmente, hay un tercer bloque poco activo en esto de las tecnologías y que suma un 49% de la población en Estados Unidos. Este bloque se divide en 4 grupos:

Tipo 7: Experimentadores inexpertos (8%)
Han hecho uso ocasionalmente de la interactividad, pero si tuvieran más experiencia quizá harían un mayor uso de la tecnología.

Tipo 8: Ligero pero satisfechos (15%)
Tienen algo de tecnología, pero ésta no ocupa un lugar importante en sus actividades. Sin embargo, están satisfechos con ella.

Tipo 9: Indiferentes (11%)
Pese a tener acceso a la red y teléfonos móviles, sólo utilizan las TIC muy ocasionalmente y lo consideran un engorro.

Tipo 10: Fuera de la red (15%)
Están contentos con los medios anteriores, y no creen que Internet o los teléfonos móviles sean mejores.

Podríamos debatir sobre si en nuestros países la población también se distribuye de esta manera, pero últimamente me parece más interesante observar en una empresa determinada cuántos elementos tenemos de cada tipo. Creo que la dsitribución de los empleados en esta clasificación da una idea muy real del tipo de empresa, del tipo de sector, y sobre todo, de su potencial futuro.


¿Te dejan visitar cualquier web en el trabajo?

5 Septiembre 2007

Llevo un tiempo dedicándome a explicar en grandes empresas la conexión existente entre lo que está pasando en Internet y los cambios sociales que se están produciendo, y advirtiendo de las consecuencias que todo ello tendrá en el seno de las grandes organizaciones. Algunas de estas ideas ya han estado comentadas en este blog: que el significado de “saber” ha cambiado de ser capaz de recordar y repetir información, a ser capaz de encontrarla y usarla; que compartir la información también da poder; que hay que colaborar para sobrevivir; que hay información relevante que emana de personas y no sólo de organizaciones; que llegan los nativos digitales… y que todo ello genera por igual tanto oportunidades como tensiones, miedo, cambios, problemas

Hay otra idea subyacente que aún no he desarrollado aquí: la empresa ya no puede suministrar a sus empleados toda la información que éstos necesitan para desarrollar correctamente sus tareas. La información corporativa ya no es suficiente. Cada cual, teniendo en cuenta su realidad concreta (proyectos, clientes, sectores, equipos, conocimientos previos…) debe montarse su coctail particular de fuentes de información para poder ser competitivo y eficaz. Ese coctail es tan personal y particular que dificilmente la mejor intranet del mundo, el mejor sistema de información corporativa del mundo, podrá igualarlo. Los sistemas internos de gestión de la información y del conocimiento son necesarios, indispensables, pero actualmente deben ser complementados inevitablemente con una gestión personal de la información. Un profesional no puede delegar esa faceta y dejarla en manos de su empresa (al menos un profesional intensivo en conocimiento).Wham

Pues bien. Sorprende que aún hoy muchas de esas grandes empresas y corporaciones impiden el acceso de sus empleados a bastantes de las webs que algunos ya hemos incorporado como ingredientes de nuestro coctail personal para ser más eficaces (sin embargo, no conozco que hagan registros y cacheos para evitar que alguien entre al trabajo con un cuaderno de sudokus). Conozco empresas donde los servicios centrales de sistemas de información impiden que cualquier puesto de trabajo pueda acceder a YouTube. Y en YouTube hay vídeos muy potentes para cualquier oficio del mundo. Conozco empresas que impiden el acceso a SlideShare. Y en SlideShare hay presentaciones muy útiles para desarrollar muchos temas. Conozco empresas desde las cuales no se puede acceder a LinkedIn. Y en LinkedIn se localizan muy buenos profesionales con los que colaborar para llevar un proyecto a buen puerto. Y todo ello no hace más que demostrar que aún estamos lejos de dónde deberíamos estar. O lo que es peor, demuestra que algunas áreas de decisión en empresas del IBEX 35 aún están en manos de directivos totalmente desconectados del mundo real.

Leo en Alianzo la siguiente noticia: La asociación de sindicatos del Reino Unido (TUC) reclama que los empleados puedan acceder a redes sociales como Facebook en horas de trabajo. Me gustaría vivir en un país donde esta reclamación la planteara una asociación empresarial.


El miedo institucional a la participación digital

28 Junio 2007

En un mundo cada vez más 2.0 disponer de un mecanismo web para recoger la opinión de la gente parece una obviedad. Pero acostumbra a ser algo bastante más complejo cuando quien lo promueve es una institución (entendiendo por institución no sólo los organismos púbicos, sino también aquellas empresas que a partir de un tamaño ya se rigen con criterios institucionales).

La participación libre y espontánea da miedo. Y éstos son algunos de los principales temores que hasta la fecha he identificado en mis devaneos con las instituciones y empresas institucionalizadas que saben que la llave es Internet pero no se atreven a cogerla con fuerza:

- si las aportaciones recibidas son publicadas de manera automática, el espacio puede derivar hacia una plataforma de protesta o de movilización para objetivos alejados de los deseados

- si en el entorno del promotor del espacio de participación hay grupos contrarios organizados, muy probablemente se intentará incidir en el espacio para deslegitimizar la iniciativa, de la misma manera que cualquier incidente podría ser utilizado contra el promotor

- si las aportaciones recibidas no son publicadas de manera automática, puede parecer que el promotor de la web no actua de manera transparente, y que filtra las aportaciones en base a criterios susceptibles de ser opinables.

- si la dinámica de participación no está razonada, diseñada y administrada, ésta puede derivar en una lluvia indiscriminada de intervenciones sin orden ni coherencia, que no aporte nada al promotor y que deje insatisfecho a todo el mundo.

- si la calidad y/o cantidad de las intervenciones es baja, se banaliza el objetivo del promotor y su iniciativa.

- muchas dinámicas de participación en la red nacen sin expectativas claras ni previsiones cuantitativas, y consideran suficiente disponer de una herramienta informática (tablón, foro, blog, encuesta…) y obvian la definición de planes de contingencia por si los indicadores no logran los mínimos previstos.

- demasiado a menudo los promotores de una dinámica digital dedican más esfuerzos a disponer de una herramienta de participación que a merecer esta participación demostrando de manera creíble cuál será su utilidad.

- si a la luz de estos riesgos el promotor renuncia a crear un canal de participación digital, será acusado de falta de receptividad y de capacidad para incorporar las posibilidades brindadas por las nuevas tecnologías.

El promotor acostumbra a tener estos miedos, y no siempre los verbaliza. La mejor solución es que se los enumeremos nosotros. Decirle: “éstos son los riesgos”. Es como una catarsis. A partir de ahí el diálogo mejora (aunque no sirve de nada: el promotor institucional seguirá negandose a asumir obviedades que considera riesgos inaceptables).

Será pues indispensable que el diseño de la participación digital se haga desde una perspectiva de proceso, y en ningún caso desde una perspectiva de diseño de interfaces y mucho menos de selección de herramientas informáticas.


Sclipo.com en IF…

19 Junio 2007

 En Infonomia ya hemos publicado el número 53 de nuestra revista If…, y en él aparece una entrevista a Gregory Gimmy, el interesante CEO de Sclipo.com, casi sin duda la startup de moda.


Usen (bien) mis datos, por favor

21 Mayo 2007

Leo a Jacques Bulchand reflexionando sobre “¿y si Google fuera nuestro banco o nuestro supermercado?“. Es muy lúcido lo que dice sobre cómo podrían ser los servicios si las empresas que tienen información se decidieran de una vez por todas a usarla para dar servicio, en lugar de intrigar, tontear o ningunear con ella:

“El supermercado sigue mandándonos catálogos estandarizados, a pesar de que podría saber fácilmente que no tenemos animales domésticos.”

“Las compañías aéreas siguen mandándonos ofertas de vuelos que salen de Madrid aunque vivamos a 2.000 kilómetros de Madrid.”

“Si Google o Amazon fueran la empresa con la que tienes tu tarjeta de crédito, al hacer una compra te advertirían de otros vendedores que venden el mismo producto más barato, para convertirte en mejor comprador. Le dirían a los comerciantes qué productos te pueden interesar realmente en función de tus compras. También ayudarían a los comerciantes a gestionar su stock por código postal. Incluso te podrían avisar cuando en un mes tus gastos en cenas fuera de casa superaran tu presupuesto mensual.”

“Si fueran tu compañía telefónica (…) te crearían una libreta de direcciones en función de todas las llamadas que hayas realizado. Desaparecerían los números de atención telefónica, simplemente buscarías lo que quieres y se encargarían de hacer la llamada.”

Está claro.

Bulchand recoge la idea de Tim O’Reilly y su artículo What Would Google Do? de 9 de mayo de 2007, y todo ello bebe claramente de las fuente del Cluetrain Manifesto, que me tiene alucinado pues ya en 1999 anticipó lo que la gente espera hoy de los mercados.

Hace tiempo que he aceptado que las empresas tienen un montón de datos de mi y de los mios, y ha llegado un punto que apenas me importa. Telefónica sabe a quien llamo, Google conoce el contenido de mis correos, mi banco sabe perfectamente cómo me gano la vida y en qué me gasto el dinero, y mi supermercado sabe perfectamente cada cuándo compro qué y en qué cantidad… y me parece inútil e irreal intentar evitarlo.

Eso sí. Al menos, que lo usen para dar servicio, y no sólo para obtener beneficio.

Abandono la lucha por la privacidad de los datos. Pero quiero un servicio inteligente. El primero que lo ofrezca me ganará como cliente. Cada vez somos más, espero que algún día alguna empresa se dé cuenta.


El problema no es el Digital Divide, sino las élites desconectadas

2 Mayo 2007

No hace tanto se hablaba, y mucho, del problema del “Digital Divide”. La dificutad de acceso a la red iba a comportar una fractura digital que excluiría a los más desfavorecidos e impediría su incorporación a la nueva sociedad de la información y el conocimiento. No todo el mundo podría permitirse un ordenador conectado a la red, y menos aún disponer de los conocimientos básicos para su manejo, y contra ello se lanzaron planes y campañas más o menos afortunados.

La evolución de Internet ha derivado hacia una web más participativa, más colaborativa, más social. De la web de las empresas a la web de la gente. De la web 1.0 a la web 2.0. Los nodos de la red ya no son ordenadores, ahora son personas. La gente está construyendo sus propias redes de confianza, de circulación de información, de colaboración, de compartición de informacion. Cada cual elige qué quiere leer, sobre qué temas y de qué fuentes de información. Y cada cual elige de qué quiere hablar, y dónde y cómo lo va a publicar. La información fluye de tal manera que en sí misma ya no supone ningún poder. Ahora es más interesante participar de una red, de un conjunto de nodos y por lo tanto de personas, a través de la cual circula información relevante para las tomas de decisión y de opinión cotidianas de cada uno de nosotros.

En paralelo, las formas de acceder a la red se han diversificado y simplificado. Y continuarán haciéndolo. Las denominadas capas desfavorecidas usan con normalidad la telefonia IP desde cibercafés para comunicarse con sus familiares que residen lejos. El proyecto OLPC y sus derivadas ya permiten ordenadores portátiles a poco más de 100 dólares. Los teléfonos móviles permiten navegar por Internet. Todo ejecutivo que se precie va armado con una Blackberry y despacha el correo desde el terminal del aeropuerto. Ya hay ciudades con planes para ofrecer cobertura wi-fi en todo su territorio. Y un etcétera de novedades que difuminan las barreras de acceso técnico.

El “Digital Divide” que va a marcar irremediablemente nuestra competitividad futura ya no es el de las clases desfavorecidas con dificultades en el acceso a la red. El “Digital Divide” que nos va a hundir es el de las élites desconectadas.

Me preocupa, y mucho, el ingente número de personas que ocupan posiciones relevantes tanto en la empresa privada como en la administración, y que afrontan las decisiones sin estar conectadas a ninguna de las nuevas redes de conocimiento que se están construyendo en la mal denominada Web 2.0. ¿Cuántos Directores generales usan Bloglines o Google Reader?. ¿Cuántos de nuestros ministros, o ministras, tienen identificados qué blogs le resultan claves para contrastar su opinión propia?. ¿Cuántos altos cargos ni tan solo gestionan ellos mismos su correo?. ¿Cuántos ejecutivos aún creen que la solución a su estrategia digital es invertir en contenidos?. ¿Cuántos directivos miden su eficacia en la red contando aún sólo visitantes únicos y páginas vistas?.

El problema no es el Digital Divide. El problema que nos llevará a la ruina son las élites desconectadas. Aquellas que toman decisiones sin usar la fuerza de la red. Eso sí, en la mesa tienen un ordenador caro conectado a internet con un muy buen ancho de banda. Pero el problema ya no es tecnológico. Ahora ya es social. Estás socializado o no. Estás connectado o no. ¿Quien hará un plan para socializar y conectar a nuestras élites?


Éxito 1.0

28 Diciembre 2006

“Si al principio no tienes éxito, llámalo versión 1.0″

eConectados


No se puede

11 Diciembre 2006

“Es imposible realizar todo lo que es posible”

Jorge Wagensberg

A más cómo, menos por qué. 747 reflexiones con la intención de comprender lo fundamental, lo natural y lo cultural.
(2006) Barcelona: Tusquets Editores (Metatemas, 92), pág. 18


La incertidumbre condiciona

1 Diciembre 2006

“Si la incertidumbre del entorno es baja, las especies se especializan y se reparten los recursos y el espacio para no competir.
Si la incertidumbre del entorno es alta, las especies se generalizan y compiten por los recursos y el espacio.”

Jorge Wagensberg

A más cómo, menos por qué. 747 reflexiones con la intención de comprender lo fundamental, lo natural y lo cultural.
(2006) Barcelona: Tusquets Editores (Metatemas, 92), pág. 293-294